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Tardatio Blanc de Noir

Gracias al gran potencial enológico, la Malvasía se expandió por todo el mediterráneo recibiendo el sobrenombre del lugar donde se cultivaba o se hacía su comercialización. La podemos encontrar descrita con sinónimos como Malvasía de Sitges, Banyalbufar, la Palma, Tenerife, Candida, Drubrovačka o Lipari entre otros. Tal fue su revalorización durante la Edad Media, que los vinos dulces de Malvasía fueron considerados los vinos de la nobleza y la realeza de la época. La Malvasía ha sido siempre una variedad que ha comportado un gran trabajo de viticultura.

El Calvari, viña homenaje al origen, una viña única, una variedad recuperada, un sueño hecho realidad.

Con unos sarmientos de 3 cepas de más de 200 años procedentes de la viña El Calvario de la isla de Tenerife, se comenzó el proceso de recuperación de una variedad que habíamos cultivado hasta los años 30 del siglo pasado. El Calvario es la única viña de la Península de Malvasía rosada. De suelos arcillo calcáreos, se realizó la plantación con cepas americanas 41-B el año 2011. El proceso de injerto en campo se realizó entre los años 2012 a 2015.

Trabajada desde el principio con cubiertas vegetales espontáneas, el suelo y la viña ha recuperado la vida y la biodiversidad.

La Malvasía Rosada de Sitges.

Dice la leyenda que la Malvasía de Sitges llegó a nuestras tierras al inicio del siglo XIV de la mano de un almogávar que fue a luchar a la mediterránea oriental bajo las órdenes de Roger de Flor. Sorprendentemente el nombre originario es Malvasia di Sardegna.

Gracias a la dedicación de la Dra. Ma Francesca Fort Marsal,  a la investigación y catalogación de variedades locales, se logra localizar en Tenerife tres cepas de Malvasía rosada, situadas al Nord-este de la isla, cultivadas por el viticultor Francisco J. Rosquete Glea, en un viñedo conocido con el nombre «El Calvario».

En 2009, con el inicio de mi proyecto, empecé a recuperar las variedades que habíamos trabajado en casa, y que mi abuelo afirmaba que tenían potencial.

7 años de gran esfuerzo para recuperar una variedad olvidada, un sueño hecho realidad Un vino único y excepcional Un homenaje a mi abuelo Joan Raventós Amat, a la Dra. Ma Francesca Fort Marsal y al viticultor Francisco J.Rosquete Glea por hacer posible la recuperación de la Malvasia vermella de Sitges.

Añada 2018

Un invierno moderadamente frío y muy seco, lo acompañó una primavera muy lluviosa que provocó gran pérdida de cosecha debido a la gran afectación de enfermedades fúngicas. Fue una de las añadas más complicadas que se recuerde en el Penedès. El verano fue extremadamente seco y cálido, lo que provocó perdida de cosecha por deshidratación y golpes de calor que provocaron la defoliación parcial o casi total en algunas zonas.

La calidad de las variedades de maduración tempranas fue bastante buena, pero las lluvias de final de verano afectaron la calidad de las variedades tardías.

Una de las vendimias más complicadas que se recuerden.

La vinificación

La uva es cosechada a mano y en cajas. Se enfría durante 12 horas para posteriormente prensar la uva entera para mantener y preservar la integridad de la uva. Prensado muy suave y de bajo rendimiento para minimizar la extracción de color y preservar la acidez.

Fermentación con levadura indígena y temperatura controlada de 16oC en una barrica de 228 litros procedente de la Borgoña. Trabajo con las lías para redondear el vino.

Vino sin filtrar con el mínimo sulfuroso añadido al embotellar.

Añada:
2018

vinos:
Malvasia Rosada de Sitjes

Edición Limitada:
300 unicades

Jordi Raventós
Clos dels Guarans

viña
El Calvari